Digo que no cuando me da la gana.
Y niego con la cabeza cuando es un sí rotundo.
Hay días en los que parece que sé lo que quiero,
días en los que estoy muy segura de que camino tomar.
Los otros 363 restantes se convierten en una lucha,
un círculo vicioso entre el deber, el querer y el poder.
Hay días que lo mando todo a la mierda.
Y días en los que aguanto un poquito más.
Días en los que estoy segura de a quienes no quiero en mi vida.
Y días en los que me gustaría saber que será de ella.
Niego que piense en un futuro.
Pero me preocupa no saber lo que haré el año que viene.
Odio la arena de la playa casi tanto como me gusta meter los dedos en ella.
Me encanta levantarme con canciones melódicas (o melancólicas).
Hoy si. Y a los 5 minutos no.
No me caracterizo por tener un estado emocional concreto, en un momento concreto.
Los tengo todos a la vez, juntos y revueltos.
A veces considero que merezco más,
pero también que no estoy preparada para ese plus.
Me encanta estar sola (aunque a veces con miedo).
Echo de menos tener a alguien.
Pero no quiero tener a nadie.
Sonrío mucho más de lo que siento.
Siento mucho más de lo que lloro.
¿Como pretenden entenderme cuando ni yo misma lo hago?
Ni siquiera entiendo el afán de algunas personas por intentarlo.
Pero me gusta(s).
A veces.

No hay comentarios:
Publicar un comentario